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Después de una separación. ¿Que sigue después?

Empezando de nuevo. Así se ve una separación.

Divorcio abandono separación matrimonial
Si usted ha tenido que atravesar por una separación, nada hará que el otro progenitor deje de ser el padre/madre de sus hijos. A esto entiendalo.

Después de una separación. ¿Que sigue después? A comienzos del año 2012 me toco vivir, lo que pasan cientos de personas cada día en el mundo, muchos de ellas, son hombres. Pasar de tener una casa, familia, ahorros, sabanas, cepillo de dientes, a no tener, absolutamente nada, un vacío material como en el alma…

En la imagen se ve a un hombre con su casa complemente vacía después de su separación, doy por hecho que su ser interior se encontraba igual… Lamentablemente otros tantos no tienen la dicha de tener una vivienda, quedando así completamente en la calle.

Sobre estos temas siempre hablo a nivel general, ya que cada historia es única. Yo contare mi propia experiencia y de lo que he aprendido después de mi separación, observando y razonando todo, ya no solo como mujer, sino como ser humano.

Como mencione antes, la gran mayoría de estos casos, son los hombres quienes deben abandonar su vida y empezar de cero. A veces por errores de ellos mismos otras veces porque alguien mas, así lo decidió. En mi caso, decidieron por mi.

Un poco de mi experiencia.

En el mes de febrero del año 2012, viví un mes entero en la casa de un familiar. Esas personas que prepara Dios en tu vida para ayudarte a transitar el momento que solo Él sabe que vendrá. En ese entonces por supuesto que no tuve en cuenta ese detalle. Mi situación había bloqueado mi cerebro de la realidad que estaba viviendo.

Mientras transcurría ese mes conseguí un departamento, igual de vació como muestra la imagen… En el primer momento que estuve sola en ese lugar, tome un poco de conciencia de lo que estaba pasando. Una forzada separación. Observaba que literalmente, ya no tenia nada, solo mi vida y la de mis hijos. El resto había desaparecido…

¿Que pasa con la otra parte?

Siempre pensé que la otra parte de cada historia (la mas favorecida) también debe de sufrir, no puedo imaginar que sean seres insensibles. Tal vez no llegan a estar tan afectados, como nos toca a los que nos llevamos la peor parte. Supongo que la vida de ellos vuelve a su normalidad mas rápido que la nuestra. En mi caso particular, tengo que reconocer, que en ese entonces, envidiaba el lugar que le había tocado a él en nuestra separación, no la estaba pasando tan mal como yo.

Un familiar me regaló 4 tenedores, 4 vasos cuando ya no nos quedaba saldo en la tarjeta para comprar mas cosas, ya que hubo que comprar mesas, sillas, heladera, cama, la compra del super… no teníamos nada…

Recuperar mi vida fue un proceso muy lento, demasiado lento. Mi cabeza no podía ir a la velocidad del reloj. Sentía que me habían pasado por encima y no podía ponerme de pie, mientras el mundo seguía su ritmo habitual.

Ese tal Dios se había olvidado de mi.

Repito esto, no se como sera en otros casos, ya que cada persona digiere cada situación de diferente manera. Yo desde el momento que me di cuenta que estaba, literalmente en la calle con mis hijos, pasaron muchas cosas en mi, hoy solo recuerdo que baje 7 kilos en ese mes, lloraba y no paraba de fumar, también perdí mi trabajo.

Todo se había acabado para mi, ya no había nada que hacer, imagínense mis pensamientos en ese entonces… Yo me preguntaba ¿Y ahora que hago? ¿Como se sigue después de esto? miraba al cielo por si existía un Dios, que por supuesto, se había olvidado por completo que yo existía. Le dije “si realmente me amas, como dicen, haz algo conmigo”. Solo me vino el deseo de ir a la iglesia, a sentarme solo a llorar, como para cambiar de lugar de llanto pero ya era tarde, tenia que esperar al día siguiente.

A la mañana deje a mis hijos en el colegio y me fui a la iglesia y ahí empezó mi lento proceso de restauración… los que hace tiempo me leen ya conocen un poco como sigue esta historia.

Aprender la lección, la única que nos obliga a cambiar para ser mejor.

Pero ¿que aprendí de mi brusca separación una vez que empece a sanar mi alma? Una de las primeras veces que estuve en mi casa nueva vacía, pensé en todos esos hombres que pasaron, pasan y pasaran por esto, en lo olvidados que están, en lo normalizado que esta su rol, al punto de que nadie piensa en el dolor que esta gente también padece, la parte emocional masculina después de una separación es algo que prácticamente no es irrelevante para nadie.

En algunos casos estas personas llegan al suicidio y hacer algo por ellos ya es muy tarde. La gente siempre da por hecho que los hombres son mas duros, mas fuertes, a veces pensamos que no tienen sentimientos porque no se les cae ni una lagrima. Que superan rápido todo y se arreglan la vida con mucha facilidad por no tener ellos a los niños. Y no nos damos cuenta que esas personas quedaron completamente solas, yo al menos tenia a mis hijos.

Puedo decir que sentí el dolor pesado con el que ellos también cargan. Viví en carne propia la frialdad de una separación involuntaria y repentina, me toco estar del lado de los que pierden.

La parte judicial.

Al margen que como ciudadano común fui a la justicia, donde jamas los derechos de mis hijos como los míos fueron tenidos en cuenta. Donde una y otra vez comprobé la ineficacia, la falta de respeto y el abandono moral de la justicia argentina. Esto profundizaba animicamente mi estado de desolación.

No es cierto que la justicia sea machista como nos quieren hacer creer, recuerden que yo estaba en el lugar que la gran mayoría son hombres. Personas quieren ver a sus hijos y pasan años para tener un juicio que, si tienen suerte, será justo. Donde el tiempo de distanciamiento después de la separación entre los niños y el otro progenitor fue perdido. Muchas veces los adultos ya no saben como recuperarlo y así continua la cadena de heridas de generación tras generación. Pero de eso hablare en otro momento.

El sufrimiento nos mejora.

He sido tan privilegiada en la vida que me ha tocado atravesar situaciones poco habituales. Algunas por malas decisiones e ignorancia del pasado, otras que no fueron personales pero aprendí a la primera. Siendo espectadora y otras de las cuales, no busque pero me tenían que pasar y las tuve que enfrentar. Gracias a estas pruebas difíciles, mi carácter tuvo que ser modificado. Mi perspectiva sobre la vida fue cambiando, aprendí que duele mas una deslealtad que una infidelidad.

Conocí el sufrimiento que siente el sexo opuesto ante ciertas situaciones, viví en carne propia su dolor. Entendí que también existe la falta de humanidad en personas que así mismas, no se consideran malas. Aprendí que hay hombres que la falta de valores inculcados y de hombría los convierte en mujeres despechadas y vengativas. También aprendí que si no perdonaba no iba a poder sanar.

¿No hagas lo que no te gusta que te hagan?

Después de la tormenta, llega la calma… Aunque siempre habrán situaciones donde estaremos entre la espada y la pared, muchas veces las cosas no saldrán como esperamos. Indefectiblemente, van a ocurrir pero depende de nosotros que tan humanos o inhumanos lleguemos a ser con el otro.

Muchas personas se van a separar por distintos motivos. Si esta en sus planes hacerlo mientras lee esto… con toda honestidad, tome aire y piense bien como lo hará, sea justo. Usted primero que nada es padre/madre antes que “ex”. No podemos perder la humanidad aunque todo se haya acabado en una relación, nos estamos matando… Entienda bien esto, aunque usted tenga razón para echar al otro de la casa, hágalo, pero hágalo bien. Recuerde que nos separamos de personas no de cosas, que pase lo que pase debemos hacer todo lo menos traumatico posible, sobre todo si hay hijos.

Hacer las cosas bien cuando se aproxima una inminente separación, hará que usted tenga paz. No al principio, pero si a mediano y largo plazo. Líbrese de toda futura carga, actué de manera correcta. La venganza nunca paga bien. Usted no se vuelva un ser miserable, no pague con la misma moneda.

Le puedo asegurar que merece la pena hacer las cosas bien. Usted vera la luz mas rápido, podrá empezar de cero sin cargas innecesarias. La vida recompensa a quien actúa bien y se encarga de quienes no. La bendita ley de la siembra y la cosecha.

¿Viviría nuevamente esa experiencia?

Si, hoy digo que si. Cuanto agradezco a Dios por mi vida vivida. Puedo hablar con autoridad de casi todos los temas que hoy se tocan en la sociedad. Agradezco no haber pasado por algunos casos irreversibles, como lo es la muerte de seres queridos. Si observé uno muy de cerca que me sirvió para entender la fragilidad la vida. Nuestra carrera no era contra quienes nos lastiman, sino contra tiempo.

Hoy me encuentro en otro país, llena de proyectos, llena de sueños, dando gracias a Dios por lo vivido, riéndome del pasado. Yo creía que tras mi separación había perdido, hoy sinceramente puedo decir que gane como nunca imagine.

Recuerdo de donde me saco el Señor, donde y como estoy hoy. Agradeciendo inmensamente a quien, consciente o inconscientemente en ese entonces me dio una lección de vida. Cimenté que la lealtad debe ser a prueba de bala y sino, mejor que se vaya… él, sin saberlo me bendijo.

Pase lo que pase, no nos olvidemos que ante todo, somos humanos. Si priorizamos el desprecio hacia quienes nuestros hijos mas aman, estamos todos, hijos como padres, condenados a muerte.

Gálatas 6:9 “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos”.

Que Dios nos bendiga.

Le invito a continuar leyendo UN BUEN NEGOCIO

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Después de una separación.

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A comienzos del año 2012 tuve el “privilegio” de atravesar por lo que pasan cientos de personas cada día en el mundo, en su gran mayoría, los hombres. Pasar de tener una casa, familia, ahorros, sabanas, cepillo de dientes, a no tener absolutamente nada, un vacío material como en el alma…

En la imagen se ve a un hombre con su casa complemente vacía, doy por hecho que su ser interior se encontraba igual… Lamentablemente otros tantos no tienen la dicha de tener una vivienda, quedando así completamente en la calle.

Sobre estos temas siempre hablo a nivel general, ya que cada historia es única. Yo hablare desde mi propia experiencia y de lo que he aprendido, observado y razonado ya no solo como mujer, sino como ser humano.

Como mencione antes, la gran mayoría de estos casos, son los hombres quienes deben abandonar su vida y empezar de cero, a veces por errores de ellos mismos otras veces porque alguien mas, así lo decidió. En mi caso, decidieron por mi.

Recuerdo en el mes de febrero del año 2012, me toco vivir un mes entero en la casa de un familiar, esas personas que prepara Dios en tu vida para ayudarte a transitar el momento que solo Él sabe, vendrá… En ese entonces por supuesto que no tuve en cuenta ese detalle ya que mi situación había bloqueado mi cerebro de la realidad que estaba viviendo. Mientras transcurría ese mes conseguí un departamento, igual de vació como muestra la imagen… En el primer momento que estuve sola en ese lugar, tome un poco de conciencia de lo que estaba pasando, observaba que literalmente, ya no tenia nada, solo mi vida y la de mis hijos, el resto había desaparecido…

Siempre pienso que la otra parte de cada historia (la mas favorecida) también ha sufrido por tal situación, no puedo imaginar que sean seres insensibles, tal vez no llegan a estar tan afectados, como nos toca a los que nos llevamos la peor parte. Supongo que la vida de ellos vuelve a su normalidad mas rápido que la nuestra. En mi caso particular, tengo que reconocer que en ese entonces envidiaba el lugar que le había tocado a él en esta historia, no la estaba pasando tan mal como yo.

Un familiar me regaló 4 tenedores, 4 vasos cuando ya no nos quedaba saldo en la tarjeta para comprar mas cosas, ya que hubo que comprar mesas, sillas, heladera, cama, la compra del super… no teníamos nada… Recuperar mi vida fue un proceso muy lento, demasiado lento. Mi cabeza no podía ir a la velocidad del reloj, sentía que me habían pasado por encima y no podía ponerme de pie, mientras el mundo seguía su ritmo habitual.

Repito, no se como sera en otros casos, ya que cada persona digiere cada situación de diferente manera. Yo desde el momento que me di cuenta que estaba, literalmente en la calle con mis hijos, pasaron muchas cosas en mi, hoy solo recuerdo que baje 7 kilos en ese mes, lloraba y no paraba de fumar, también perdí mi trabajo. Todo se había acabado para mi, ya no había nada que hacer, imagínense mis pensamientos en ese entonces… Yo me preguntaba ¿Y ahora que hago? ¿Como se sigue después de esto? miraba al cielo por si existía un Dios, que por supuesto, se había olvidado por completo de mi y le dije “si realmente me amas, como dicen, haz algo conmigo”. Solo me vino el deseo de ir a la iglesia, a sentarme solo a llorar, como para cambiar de lugar de llanto pero ya era tarde, tenia que esperar al día siguiente. A la mañana deje a mis hijos en el colegio y me fui a la iglesia y ahí empezó mi lento proceso de restauración… los que hace tiempo me leen ya conocen un poco como sigue la historia.

Pero ¿que aprendí de esto una vez que empece a sanar mi alma? Una de las primeras veces que estuve en mi casa nueva vacía, pensé en todos esos hombres que pasaron, pasan y pasaran por esto, en lo olvidados que están, en lo normalizado su rol, al punto de que nadie piensa en el dolor que esta gente también padece, la parte emocional masculina después de una separación es algo que prácticamente no es irrelevante para nadie. Donde en algunos casos llegan al suicidio y la familia ya no puede hacer nada. La gente siempre da por hecho que los hombres son mas duros, mas fuertes, a veces pensamos que no tienen sentimientos porque no les cae ni una lagrima, que superan rápido todo y se arreglan la vida con mucha facilidad por no tener ellos a los niños. Y no nos damos cuenta que esas personas quedaron completamente solas, yo al menos tenia a mis hijos. Puedo decir que sentí ese dolor como nadie. Viví en carne propia la frialdad de una separación involuntaria y repentina, me toco estar del lado de los que pierden.

Al margen que como ciudadano fui a la justicia donde jamas los derechos de mis hijos como los míos fueron tenidos en cuenta, donde una y otra vez comprobé la ineficacia, la falta de respeto y el abandono de la justicia argentina hacia una persona y hacia los menores de edad, profundizaba animicamente mi estado. Y no digo esto porque la justicia sea machista como nos quieren hacer creer, recuerden que yo estaba en el lugar que la gran mayoría son hombres, que quieren ver a sus hijos y pasan años para tener un juicio que, si tienen suerte, será justo, donde el tiempo de distanciamiento entre los niños y el otro progenitor fue perdido, y muchas veces los adultos ya no saben como recuperarlo y así continua la cadena de heridas generación tras generación. Pero de eso hablare en otro momento.

He sido tan privilegiada en la vida que me ha tocado atravesar situaciones poco habituales, algunas por malas decisiones e ignorancia del pasado, otras que no fueron personales pero aprendí a la primera siendo espectadora y otras de las cuales no busque pero me tenían que pasar y las tuve que enfrentar. Gracias a estas pruebas difíciles, mi carácter tuvo que ser modificado, mi perspectiva sobre la vida fue cambiando, aprendí que duele mas una deslealtad que una infidelidad.

Conocí el sufrimiento que siente el sexo opuesto ante ciertas situaciones, viví en carne propia su dolor. Entendí que también existe la falta de humanidad en una persona que alguna vez dijo amarnos. Aprendí que hay hombres que la falta de hombría los convierte como mujeres despechadas y vengativas, también aprendí que las mujeres pueden llevar un hogar solas, levantarse después de haber tocado fondo cuando creían que todo se había acabado.

Siempre habrá situaciones donde estaremos entre la espada y la pared, muchas veces las cosas no saldrán como esperamos. Indefectiblemente van a ocurrir pero depende de nosotros que tan humanos o inhumanos lleguemos a ser con el otro.

Muchas personas se van a separar por distintos motivos. Si esta en sus planes hacerlo mientras lee esto, yo le pido que sea justo, yo le pido que sea humano, no podemos perder la humanidad aunque todo se haya acabado en una relación, nos estamos matando… Entienda bien esto, aunque usted tenga razón para echar al otro de la casa, hágalo, pero hágalo bien, recuerde que nos separamos de personas no de cosas, que pase lo que pase debemos hacer todo lo menos traumatico posible, sobre todo si hay hijos.

Hacer las cosas bien hará que usted tenga paz, tal vez no al principio, pero si a mediano y largo plazo. Líbrese de toda carga futura haciendo las cosas de manera correcta, no tome venganza, no lastime, no se vuelva un ser insensible, no pague con la misma moneda. Le puedo asegurar que merece la pena hacer las cosas bien. Usted vera la luz mas rápido, podrá empezar de cero sin cargas innecesarias. La vida recompensa a quien actúa bien y se encarga de quienes no. La bendita ley de la siembra y la cosecha.

Cuanto agradezco a Dios por mi vida vivida. Puedo hablar con autoridad de casi todos los temas que hoy se tocan en la sociedad. Agradezco no haber pasado por algunos casos irreversibles, pero que observé de cerca y me sirvieron para entender un poco mas de que se trataba la vida y que nuestra carrera no era contra quienes nos lastiman, sino contra tiempo.

Hoy me encuentro en otro país, llena de proyectos, llena de sueños, dando gracias a Dios por lo vivido, riéndome del pasado cuando yo creía había perdido, hoy sinceramente puedo decir que gane como nunca imagine. Recuerdo de donde me saco el Señor, donde y como estoy hoy. Agradeciendo inmensamente a quien, consciente o inconscientemente en ese entonces me dio una lección de vida, que la lealtad debe ser a prueba de bala y sino que se vaya… él, sin saberlo me bendijo.

Pase lo que pase, no nos olvidemos que ante todo, somos humanos. Si priorizamos el desprecio hacia quienes nuestros hijos mas aman, estamos todos, hijos como padres, condenados a muerte.

Gálatas 6:9 “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos”.

Que Dios nos bendiga.

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