¿QUE TENÍAN EN COMÚN HITLER Y LA MADRE TERESA DE CALCUTA? (Lea la reflexión completa.

El sufrimiento es un gran aliado si lo sabemos utilizar con su finalidad real. Ya que es algo muy mal visto y muchos solo con leer esto ya, hasta se pueden molestar por el tipo de padecimiento que pueden haber atravesado a lo largo de su vida, seguramente tienen razón pero si solo nos quedamos con eso, no avanzaremos en ningún área de nuestra vida.

Le invito a continuar leyendo ya que sería muy interesante para usted, de la única forma que una persona deja de ignorar es, en este caso, leyendo lo que hasta el momento se  desconoce.

A ninguna persona le gusta sufrir, esto no es ningún secreto, ya que nuestra principal tarea desde siempre es ir tras el placer y evitar el dolor.

Cada cosa que una persona atraviesa en la vida siempre trae una enseñanza a corto, a mediano o a largo plazo. El secreto es descifrar de manera correcta que hay detrás de cada dolor. Por ejemplo cuando una persona tiene dolor en la columna, ese síntoma de dolor es una información que usted le brinde a su médico para que este puede saber qué es lo que usted tiene y como podrá ayudarle. Lo mismo pasa con las heridas del alma, donde su médico es Dios. Por ejemplo con una persona que ha sufrido una violación, donde la víctima no es responsable de lo que le ha ocurrido, ese daño físico poco a poco va a ir dejando de doler e irá sanando, el que se queda para siempre es el trauma, el dolor en el corazón que no hay medicamento que pueda sanar. Y es ese al que por supuesto hace referencia la imagen.

Es imposible que una persona que jamás ha sufrido nada, logre tener empatía para con los demás. El daño, el maltrato, la violencia física o psíquica en sí por supuesto que no es bueno, nadie en su sano juicio diría lo contrario, pero si es verdad que nadie sobre la tierra está exento que le suceda y que la gran mayoría son personas vulnerables. No depende de nosotros el daño psicológico que pueda llegar a tener una persona que maltrata, viola o mata a otra. Lo que sí depende de nosotros es que hacemos con ese daño que hemos recibido. Si lo atesoramos para toda la vida, sin darle permiso a nadie que pueda siquiera tocar ese tema e impedir que puedan ayudarle o entender que podemos recuperar nuestra vida y ser feliz. No somos fruto de la casualidad, hemos venido al mundo con un propósito y no nos podemos dar el lujo de acunar la herida estancandonos por años y años.

-La Madre Teresa de Calcuta: Su padre, involucrado en la política de Albania, murió repentina y misteriosamente en 1919 cuando ella contaba con apenas ocho años luego de ser trasladado al hospital, por causas desconocidas, aunque se presume que fue a causa de un envenenamiento. Tras la muerte de este, su madre la educó en el seno de la religión católica. (fuente Wikipedia)

-Adolf Hitler: Hitler dijo que, de niño, era azotado a menudo por su padre. Años más tarde le dijo a su secretaria: «Entonces tomé la decisión de no llorar nunca más cuando mi padre me azotaba. Unos pocos días después tuve la oportunidad de poner a prueba mi voluntad. Mi madre, asustada, se escondió en frente de la puerta. En cuanto a mí, conté silenciosamente los golpes del palo que azotaba mi trasero» (fuente Wikipedia)

Dos personas reconocidas a nivel mundial, ambas de diferente forma marcadas por la infancia, me atrevería a decir que como todo ser humano. Los únicos dos caminos que la vida nos da a elegir. Ninguno de los dos fueron responsables de lo que hicieron sus padres, eran solo niños. Uno de ellos eligió hacer valer su paso por la tierra a pesar de lo que le haya pasado, en cambio el otro jamás perdonó, siguió acumulando odio y su existir fue solo vengarse por lo que en la vida, le había tocado vivir, utilizando excusas que jamás le iban a sacar el inmenso dolor con el que cargó toda su vida, llegando al punto de quitarse la vida el mismo. (Podemos observar que él ya siendo adulto recordaba esos azotes tan presentes, que se lo contó a su secretaria)

Siempre hago tanto hincapié en las decisiones que tomamos ya que eso si o si marca el rumbo de nuestra vida.

Sufrir, vamos a sufrir todos porque es parte de la vida, como ven, no depende muchas veces de nosotros, ya de adultos erramos, somos imperfectos, somos seres únicos que pensamos diferente. El sufrimiento trae consigo cambio y nadie quiere cambiar. Romper con las estructuras mentales con las que hemos crecido y nos han formado, la confundimos con nuestra identidad, cuando en realidad ese es nuestro «yo» (el egoísta), morir a nuestro «yo» es casi una misión imposible. El sufrimiento es el único que logra aniquilar a ese «yo» dañino para con nosotros mismos como para los demás.

Su identidad es usted, es su ser, si le hubiesen puesto otro nombre, usted seguiría siendo usted, si usted hubiese nacido en otro país con otra cultura, seguiría siendo usted. Es por esto que es tan fundamental que usted se conozca, es su obligación descifrar cuál es el propósito por el cual fue usted el esperma ganador y no otro. ¿Porque nació en este siglo y no en otro?, ¿Porque con esa familia y no con otra?etc. Nada es casualidad, todo es parte del plan. Solo le toca saber porque Dios quiso que usted naciera y para que.

Dice el Señor: «Yo te elegí antes de que nacieras (…)» Jeremías 1:5

«Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo». Jeremías 29:11

Estas promesas también son para usted si las cree.

Dios le bendiga.

 

 

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