¿De verdad usted se creyó que a las palabras se las lleva el viento?

¿Alguna vez se pregunto que pasó por la cabeza de esas 800 mil personas que las llevaron a tomar esa decisión?

¿Alguna vez pensó que usted también podría haber sido una pieza clave directa o indirectamente en el si o no de esa decisión? ¿O como cree que una persona llega a ese estado? El ser humano esta diseñado para vivir en sociedad, no puede permanecer mucho tiempo aislado… se apaga.

No quiero responsabilizar a quienes lean esto, sobre las decisiones que toman los demás sobre su vida, por supuesto, pero si debemos ser conscientes que influenciamos.

(Recomiendo este libro con toda mi alma para me lee)

Cuanto aprenderíamos de la vida si conociéramos cada una de las historias que hay detrás de cada suicidio. Estoy convencida que aprenderíamos el poder que tiene nuestra boca, para dar vida o muerte a la esperanza del otro. Se que lastimaríamos mucho menos…

Mucha gente detesta la biblia, otros no creen directamente en ese libro. Claro esta que esto se debe a que la gente cree ya saberlo todo y considera que lo que en ella dice no tiene demasiada importancia o que no puede ser relevante en la vida de nadie, solo para los “mentalmente débiles” como mas de una vez me lo han dicho.

Existe un versículo en Proverbios 18:21 que dice: La muerte y la vida están en poder de la lengua. Y el que la ama comerá de sus frutos”

Esto quiere decir que las palabras que salen de su boca puede fortalecer o entristecer a una persona. Muchos dicen palabras sin medir el peso que estas tienen. Esto va referido  para lo bueno como para lo malo. Sabemos que la depresión es una enfermedad que puede llegar a ser letal, es lenta y silenciosa. Muchas veces por nuestra falta de atención hacia los demás, no imaginamos que un persona cercana este en ese estado hasta que ocurre algo inesperado. Muchas de estas personas solo necesitan un motivo mas para rendirse definitivamente. Imagínese que en su boca este esa palabra que empuje en una decisión fatal o que haga revertir esta misma decisión y todo esto sin usted saber lo que ocurría en el interior del otro. Cuando maldecimos, al margen del daño causado y las culpas irreversibles que quedan, también esta la posibilidad de que en su boca este esa palabra de respiro, que produzca lo opuesto en la mente de la otra persona, sin usted imaginarlo, muchas veces sacamos sonrisas, alentamos a los demás, hasta al mas ateo desesperanzado de la vida, con un “Dios te bendiga”.

Cuando la biblia habla del poder de nuestra lengua se refiere a esto exactamente, a que nuestras palabras no se las lleva el viento, a que podemos bendecir como maldecir a quienes nos escuchan. Subestimar ese poder que tiene nuestra boca y la falta de responsabilidad ante nuestros dichos, es lo que ha generado grandes y eternas peleas familiares, de amistades y las que han producido grandes desenlaces fatales.

Por algo la biblia lo mencionó hace tantos años atrás…

Por nuestra soberbia olvidamos ponernos en lugar del receptor cuando hablamos, si lo que decimos puede sanar o terminar de hundir a quien nos escucha, nos olvidamos de esa empatía que siempre esperamos recibir de los demás… Olvidamos que en este mundo solo estamos de paso, como siempre digo y que ese tiempo mal “invertido” en hablar lo que no es necesario, es tiempo perdido, tiempo perjudicial para todos y es siembra que, indefectiblemente, tarde o temprano vamos a cosechar.

Si no nos sanamos nosotros mismos primero, no controlamos lo que decimos, no medimos el impacto que generan nuestras palabras y si posteriormente no queremos cargar con culpas irreparables, por favor empecemos a tomar conciencia del poder que ellas tienen. Si no sabemos que ocurre en el interior de otro ser humano, conocido o no, no hablemos por hablar, no juzguemos, no maldigamos al otro, mas bien escuchemos, preguntemos, observemos y ayudemos si esta a nuestro alcance poder hacerlo.

Y si no sabe que decir, no diga nada. Observe los silencios, observe las miradas pero no dañe, no hable de lo que no sabe, aprenda a callarse o a preguntar si quiere saber algo pero no hable por hablar, no invente, no se meta en la vida de los demás si no es para bendecir. Usted no sabe lo que puede estar pasando por esas cabezas. Su palabra puede empujar como puede revertir una decisión drástica en la vida de una persona que no puede escapar del tormento que los empujan al suicidio.

Mateo 7.12: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes (…)”

El libros que mas amo después de la biblia es de viktor Frankl:

Le dejo los enlaces de amazon que están muy económico y es un bendito regalo al cielo que este hombre haya escrito este libro. Cambiara su mente estoy segura.

(Un Regalo del cielo que este autor haya escrito escribirlo. Le cambiara la mente.)

Mi nombre es monika, un placer para mi tenerle por aqui.  Monika Ojeda

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Y que Dios nos bendiga a todos.

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